(La escena se desarrolla en una frutería, donde el tomate y el calabacín están sobre la mesa) Tomate: (con una voz segura) ¿Has oído hablar de los libros de Roald que han sido retirados de las bibliotecas escolares? Calabacín: (con una voz indignada) Sí, y me parece una barbaridad. La censura es un acto de violencia contra la libertad de expresión y la creatividad. Tomate: (con una voz irónica) Oh, vamos, calabacín, no seas tan dramático. La censura es necesaria para proteger a los niños de contenidos inapropiados. Calabacín: (con una voz exasperada) ¿Protegerlos de qué? ¿De pensar por sí mismos? ¿De aprender sobre temas importantes? La censura solo promueve la ignorancia y el conformismo. Tomate: (con una voz despectiva) Eso es típico de un existencialista. Siempre quejándose del mundo y pensando que todo está en su contra. Como estoicos, debemos aceptar las cosas como son y no luchar contra la corriente. Calabacín: (con una voz irónica) Claro, porque rendirse ante la censura es una f...